Podríamos decir que la Historia del
Camino de Santiago se remonta hasta el siglo IX, hacia el año 813, en que un
eremita llamado Pelayo tiene una visión en la noche de una luz de una estrella
señalando al monte Obradón seguida de apariciones sobrenaturales; los hechos
llegan a oídos del obispo de Iría Flavia, Teodomiro, que tras allegarse al
lugar descubre una necrópolis en donde se hallan los restos del Apóstol
Santiago.
Los hechos son transmitidos a su vez al rey astur Alfonso II el Casto que se convierte en el primer peregrino al allegarse desde la capital del Reino de Asturias, Oviéu, hasta los restos sagrados. Manda edificar sobre el sepulcro una sencilla iglesia alzada en piedra y barro que posteriormente sería demolida por Alfonso III para construir una mayor, más solemne

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