Apóstol Santiago, elegido entre los primeros,
tú fuiste el primero en beber el cáliz del Señor y eres el gran protector de
los peregrinos: haznos fuertes en la fe y alegres en la esperanza, en nuestro
caminar de peregrinos siguiendo el camino de la vida cristiana. Aliéntanos para
que, finalmente, alcancemos la gloria de Dios Padre.
Amén.
Para nuestro querido amigo Juanjo que
disfrute mucho de su decimoquinto camino

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